Una Semblanza para Paloma:

   Quiero contarles quien fue realmente Paloma, para que juntos la recordemos y los que no la conocieron sepan de su carácter y de su notable personalidad.
  Paloma nació el 25 de julio de 1956, bajo el signo de Leo y con el ascendente en Libra. Por lo tanto fue desde el vamos una protagonista.
  De entrada se sabia que ella era la que iba a imponer su personalidad, porque fue un bebe que comía y dormía, solo cuando ella quería. No aceptaba horarios ni imposiciones y había que convencerla, tiernamente, teniéndole la manito, cantándole canciones, paseándola y acunándola.
  Si bien fue una pequeña tirana, fue también increíblemente cariñosa y prodigaba amor y alegría. Sobre todo alegría. Constantemente se movía, corría, bailaba, cantaba, charlaba sin parar. Era incansable, un exceso de energía encerrado en un cuerpo pequeño y nervioso.
  Y era tremendamente seductora. Te miraba muy seria con sus grandes ojos rasgados como evaluándote y te conquistaba con su mejor sonrisa.
  Tenia tres años cuando tuvo un accidente que le pudo costarle la vida. Cayo de la terraza de nuestra casa a cuatro metros de altura, cuando quiso bajar sola por una escalera muy empinada. Recuerdo todavía con el horror que contemple su cuerpecito tirado en el piso sin movimiento alguno. Pero estaba ilesa, sin ningún golpe, en una suerte de milagro que asombro y maravillo a todos. Fue de esos hechos que no tienen explicación lógica.
  Tenia cuatro años cuando nació su hermana Mercedes. La circunstancia fue que su padre tuvo que viajar a Europa tres meses antes de su nacimiento. Y como que fue precoz en hablar y razonar, también fue precoz en responsabilidad.
  Ella me cuidaba y me amenazaba con abandonarme si yo no hacia lo que los médicos me habían prescripto. El día que nació su hermana, la fue a buscar y se la quería llevar. -"Donde esta mi niña?" decía. Y fue su niñera, maestra, mama sustituta y la protegió y cuido siempre, aun cuando la mandoneo a mas no poder.
  Su adolescencia paso inadvertida, no recuerdo que haya tenido mayores problemas porque era buena
alumna y naturalmente líder entre sus compañeros.
  Le gustaba con locura bailar y lo hacia con infinita gracia, pero el baile tenia que ser libre, no académico. Era otra expresión de su libertad y alegría de vivir.
  Lo que mas se destacaba en ella era su sentido de la amistad y el compromiso afectivo, que fue la constante de su vida y que paradójicamente resulto ser su cruz.
  Tenia apenas 14 años cuando su padre y yo nos separamos. -"El problema es de ustedes" - dijo poniendo distancia y sin tomar partido. Pero, claro, ella no lo pudo saber entonces, que eso fue el fin del hogar y el comienzo de su vida adulta.
  Poco tiempo después decidió que era hora de conocer el amor completo y como se sentía enamorada, nos comunico a todos lo que había decidido hacer. Se rodeo de todas las circunstancias mas románticas y placenteras que encontró y organizo el evento como si fuera su noche de bodas, tomando además las precauciones necesarias para evitar cualquier consecuencia desafortunada.
  Y así conoció el AMOR, sin hipocresías, sin esconderse y con plena conciencia de lo que hacia.
  Estaba tan seguro de lo que quería y como lo quería, que su juicio y su acción resultaban inapelables.
  Me he preguntado siempre que habrá sido del chico que tuvo que lidiar con tamaña mujer.
  Tenia 16 años cuando su padre le concedió el privilegio de ser menor emancipada y 18 cuando pudo irse a vivir sola.
  En esa época, 1974, Paloma, junto a otros compañeros de militancia, enseñaba alfabetizacion en fabricas y villas miserias. Su compromiso era el de todos los jóvenes de su generación. En su idealismo querían una Argentina no dependiente. Tenían muy claro quienes eran los verdaderos enemigos de la patria. A diferencia de nuestra generación amaban profundamente el país y creían en el.
  También viajo a Roma a ver a su padre y al Perú a trabajar con los indios. Ha dejado escrito sus muchas impresiones de estos viajes, que dicen de su gran poder de observación y de su Alegría por vivir esas experiencias.
  Pero esa época, sobre todo después del 24 de Marzo de 1976, ser menor emancipada, vivir sola, ser hija de pintor tildado de comunista y de padres divorciados, y aunque no lo crean, ser maestra jardinera era altamente sospechoso y subversivo para la mentalidad enferma de los militares del proceso.
  La fueron a buscar a su casa, en San Telmo. Fue la madrugada del 30 de Julio de 1977. Hacía cinco días que había cumplido 21 años. Y lo había festejado con una gran fiesta. Una pareja amiga que concurrió a su cumpleaños fue secuestrada al volver a su casa.
  Hubo cuatro días para que alguien, amigo, compañero, militante, cualquiera, le avisaran. Nadie lo hizo, nadie la relacionó con ese secuestro, estaba totalmente abandonada a su suerte.
  Cuando yo me enteré y fui a su casa a contárselo, ya era tarde. Esa madrugada se la habían llevado.
  Adónde? Por qué? Quienes? Fueron tres años buscándola y prefiero no acordarme de todas las veces que rogamos, golpeamos puertas, investigamos, entrevistamos, pedimos, suplicamos y mendigamos una respuesta, una pista de su paradero y su destino. Pero no hubo nunca nada oficial ni cierto. Solo mentiras, suposiciones, promesas incumplidas y un silencio sin fin.
  Sin embargo durante un tiempo teníamos esperanza en la propia naturaleza de Paloma que aún tan llena de poesía e idealismo pudiera elaborar esa terrible situación. Esa fuerza y valentía que le hacía decir "Yo soy mujer, no un ratón", esa vivacidad, esos enormes deseos de vivir y amar y ser amada.   Teníamos esperanza y confianza en que estas condiciones pudieran protegerla del atropello, la injusticia y la perversidad de sus secuestradores. Pero todo fue en vano.
  Su carta natal dice que encontró una muerte súbita y violenta el día 24 de setiembre del mismo año. Es decir que, presumiblemente vivió 55 días de cautiverio en medio de lo que hoy sabemos fue un horror, la degradación y el martirio. De ella y de los miles que fueron torturados y asesinados salvajemente por los auto llamados Salvadores de la Patria, hoy ya totalmente destruida como país, como cultura y como Nación soberana.
  A falta de otros datos he aceptado esta fecha, 24 de setiembre, como cierta y a ella me remito cuando debo, para mi salud mental , elaborar una historia en la cual creer. El rito de la muerte necesita de fechas para la comprensión total de la pérdida de un ser querido. La idea de la desaparición es demasiado atroz para que la mente pueda elaborar y aceptar esa realidad.
  He tardado 20 años en hacer el duelo y en aceptar que todo lo que pasó fue inevitable.
  Tengo la sensación de que todo lo que vivió, amó y sufrió lo hizo con una intensidad que estaba relacionada con el corto tiempo de vida que disponía. En pocos años tuvo que aprenderlo y vivirlo y no hubo tiempo para la pereza ni la frivolidad. Ella tenía que irse y se fue. Pero dejó una conmoción que durará por siempre.
  Aún cuando no tuvo un talento especial artístico que desarrollar, su excelencia estaba en su sincera y generosa entrega a las personas que amaba. En su sensibilidad para la poesía y el baile, en su gusto innato por las cosas bellas. En su sencillez y falta de artificios. En su inteligencia y honestidad. Y en la alegría que prodigaba con su natural vivacidad.
  Han pasado 24 años de su desaparición. 24 años en que no se han podido llenar ese espacio vacío donde no pueden crecer más, flores ni plantas.
  Vivo actualmente en la que fue su casa. Veo el mismo paisaje del cielo, ciudad y río desde la ventana del piso 12 de San Telmo. A veces siento que estoy mirando con sus ojos y cuando veo venir una sudestada en el horizonte, esas tremendas tempestades de viento y relámpagos que se forman sobre el río, entonces siento que la extraño terriblemente y que daría cualquier cosa por tenerla nuevamente a mi lado.
  Pero no guardo, en mi corazón, odio hacia los responsables de esa tragedia.
  El odio me hizo daño a mi y me impide tener la serenidad para comprender en su justa medida lo que pasó, y entender hasta que punto los seres humanos están extrañamente unidos como hilos en esta urdimbre y trama de hierro que son los destinos humanos.
  Y entonces, me gustaría poder llegar a decir un día, junto con el Dante:

"Dejad que extienda, piadoso,
El olvido su manto,
Sobre lo que se hizo por error
El resto que lo juzgue Dios."

  Quiero terminar esta semblanza de Paloma agradeciendo a todas mis amigas que están ahora aquí y que estuvieran firmes acompañándome en las horas más difíciles. Marilú, Janine, Ana Rosa, Rita, Leticia y sobre todo Elba Alonso, tía de Paloma que fue la amiga que más me ayudó, acompañó, alentó y sufrió conmigo la frustración de no encontrarla jamás.
  Y a Mercedes, mi otra hija querida que con tanto esfuerzo y valentía ha luchado para sobreponerse a esta enorme tragedia y me ha querido y soportado y compartido mi dolor.
  Y a Carlos Alonso, que compartió conmigo parte de esta historia y con quien estaré siempre unida en el dolor, por la pérdida de nuestra hija. A todos ellos mi más profundo cariño y agradecimiento.

Cordialmente:

Ivonne Fauvety

 

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